26 de enero de 2014

Después de dos semanas inactiva por culpa de la gripe, por fin recupero fuerzas para reincorporarme a la vida socio-estudiantil de los fines de semana. En esta ocasión han sido dos días completamente inmersa en la cultura japonesa. Encuadernación japonesa, origami y sumi-e a mogollón.


Sábado 25 de enero
Estamos en el período Edo, también conocido como la época Tokugawa, en la que Japón cierra sus fronteras al mundo exterior y la sociedad se rige por un sistema feudal gobernado por shogunes. Surge un importante florecimiento de las artes y la cultura. Todo cuanto conocemos hoy como propiamente japonés se desarrolló durante estos años.

Así comenzó Almudena Ibías su taller de encuadernación japonesa organizado por el espacio Tysc. Tres horas más tarde -y después de un rico desayuno con té, dulces y tostas- habíamos montado un precioso cuaderno japonés. En un ambiente relajado, trabajando con materiales de calidad y gracias a una profe estupenda que nos introdujo y nos guió por los derroteros de la encuadernación japonesa.


Materiales del curso.
Papeles chachi guays de la muerte =*.*=
Paso 1: plegado de hojas interiores y troquelado.
Paso 2: Anudado con papel de fibra de cozo enrrollado.
Paso 3: Colocación de cubiertas.
Paso 4: Nuevo troquelado y cosido del lomo.
La mua feliz cual col al sol con mi cuaderno japonés ^,^
Por la tarde, cita en La Dominotería, donde mi amiga Merche Clover inauguraba su preciosa exposición de muñecas Washi Ningyo. Según cuenta la artista, es tradición en Japón que durante el Hinamatsuri (festival de las niñas), las madres enseñen a sus hijas el complejo proceso de cómo colocarse el quimono a través de estas muñecas.


3/02/14 EDIT: ¡Gracias por la fotiño, Alegría!
La Dominotería es una de las mejores tiendas de papel de Madrid y si os gustan los papeles de todo tipo de texturas, colores y estampados, aquí encontraréis prácticamente de todo. Si no, esta exposición que os recomiendo también es una buena excusa para que os deis un garbeo por allí.



Domingo 26 de enero
Y para finalizar la semana qué mejor plan que aprender a pintar un pino en estilo sumi-e en la clase de pintura impartida por Luciana Rago. Abordamos los trazos de las agujas tan características de los pinos mediante una serie de trazos desplegados en forma de abanico. Después practicamos ramas y copas, para más tarde realizar la figura completa de un pino en todo su esplendor. 

Curioso como pese a recibir las mismas indicaciones de la sensei, cada alumno se desenvuelve diferente, creando cada uno un estilo particular de pino. Unos más delicados, otros más expresivos. Quizás una de las mejores cualidades de nuestra profe es justo esa, la de guiar a cada alumno en su propio estilo.

De tres en tres, una de ellas superpuesta, huyendo de la simetría.
Con diferentes grises simulamos la perspectiva y el punto de enfoque.
Intervenido por la sensei para acentuar el contraste y el ritmo de los trazos.
Lo mejor: La calidad de las personas que impartían el curso, aprender con los nuevos y antiguos compis y volver a sociabilizar.
Lo peor: ¡Que los talleres duren tan poco! Y sí, la afonía, sé que tiene su encanto, pero me gustaría recuperar mi voz original algún día y eso...

Enlaces de interés:
Espacio Tysc
Origami Clover
Shodo Creativo
La Dominotería

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