15 de septiembre de 2012

La mua vestida con hanbok, vestido tradicional coreano, en el palacio de  Unhyeongung.

Hace casi un mes que volví de Corea del Sur, uno de los viajes más extraordinarios que he tenido la suerte de vivir. Lo primero de todo es dar las gracias a todas las personas que me han acercado a esta maravillosa cultura, donde me he sentido como si una parte de mí ya perteneciera a ella. Ha sido una experiencia gastronómica que no me ha dado tregua ni un sólo día, picante sí, pero llena de matices, colores y sabores. He probado el olor de las montañas, del mar, de las ciudades, algunas veces sola, otras, acompañada. La curiosidad me ha regalado momentos especiales y me ha permitido alcanzar rincones que jamás imaginé que existirían. Y aunque he maltratado mis pies en más de una ocasión, me han guiado a lo largo de mi viaje por este país lleno de contrastes, en el que conviven situaciones tan irónicas como sorprendentes y que recomiendo visitar a todo el mundo, al menos, una vez en la vida.

Ver fotografías:

Álbum Flickr
Cámara: Canon 7D - Sigma 24 - 70mm

Álbum Picasa
Cámara: Samsung Galaxy Young

1 comentarios:

Mirko Cano dijo...

Muy chulas las fotos!!!
Tarde o temprano me tocará viajar por Corea, así que ya te preguntaré :-P

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